Niños con parálisis cerebral

En niños con parálisis cerebral se observa la dificultad para realizar las actividades básicas, pues se trata de un trastorno que les dificulta el habla, no hablan o tienen problemas para hablar, algunos tampoco pueden caminar correctamente por lo cual necesitan ayudarse con aparatos ortopédicos o con muletas o una silla de ruedas.
Al tratarse de una parálisis significa que el niño no es capaz de ejercer un control sobre sus músculos y a su vez al ser un trastorno en el cerebro dependerá del lado de este órgano afectado para determinar si el niño tendrá problemas para jugar, comer, hablar o caminar.
Si bien se pueden citar tres tipos de parálisis cerebral, la más común es la espástica, que dará lugar a unos músculos rígidos, es decir que no es capaz de relajarlos.
También puede tratarse de una parálisis cerebral atetoide, con lo cual el niño no tendrá capacidad sobre el control muscular, por lo cual se observará la agitación y el movimiento repentino de las piernas o brazos.
Luego puede tratarse de una variabilidad atáxica, tras lo cual se observarán problemas en la coordinación y el equilibrio.
El grado de gravedad dependerá de la magnitud del daño ocasionado en el cerebro.
Como causas en los bebés se cree que podría tratarse de lesiones cerebrales ocasionadas después del parto o durante el embarazo.
Sin embargo son más propensos en desarrollarla los bebés prematuros y pequeños al nacer, es decir bebés que nacen antes de término o los que precisan de ayuda respiratoria por un tiempo prolongado.
No obstante no se conoce la razón por la que la mayoría la desarrolla antes del nacimiento.
La enfermedad será determinada sin una prueba en especial, pero de todos modos se requerirán pruebas de sangre y radiografías con el objetivo de conocer si existe un problema en el sistema nervioso o a nivel del cerebro que está causando la parálisis cerebral, pues también puede tratarse de trombosis en las piernas durante el embarazo con sus consecuentes complicaciones como el parto antes de las 37 semanas.
Niños con parálisis cerebral

Luego, el diagnostico se llevará a cabo a partir de la observación del desarrollo del niño.
El diagnóstico se puede establecer antes de que el niño cumpla el año y medio de vida observando características como si se sienta o camina en el tiempo que normalmente lo hacen los niños sanos, pues se trataría de un retraso en el desarrollo del niño, por lo tanto el médico deberá investigar problemas a nivel de los reflejos, los movimientos y la fuerza muscular.
Como tratamiento es necesario una fisioterapia, una terapia del habla y ocupacional a fin de enseñarles cómo usar las manos, como tragar, como sentarse y como caminar dependiendo de cada caso en particular. Si el niño presenta convulsiones será necesario administrarle medicamentos, relajantes musculares cuando se trata de la variabilidad espástica e inclusive en algunos casos es necesario practicar una cirugía a fin de obtener mayor flexibilidad en lo brazos y piernas en niños con parálisis cerebral.

Trombosis en las piernas

Las trombosis en las piernas se forman a partir de coágulos que deben ser advertidos por las personas a fin de evitar complicaciones severas.
¿Por qué se forman los coágulos?
Son muchas las razones por las que pueden formarse coágulos en las venas profundas o superficiales de las piernas.
En general el avance de la edad por sobre los 65 años es una de las razones como también lo es el mantenerse demasiado tiempo sentado, más de una hora sin movilizarse, por ejemplo al viajar en avión. De hecho las personas recientemente operadas con indicaciones de permanecer en reposo por un tiempo prolongado son un grupo de riesgo a padecer una trombosis en las piernas, el sobrepeso y la obesidad también es una razón para tener en cuenta, el padecer algún tipo de enfermedad cardiovascular como por ejemplo un derrame, una embolia, una trombosis o una apoplejía, si el paciente tiene antecedentes familiares con el mismo padecimiento y si presenta venas varicosas.
Trombosis en las piernas

En definitiva se tratará de individuos con mayor propensión a la formación de coágulos.
Son peligrosos porque al desprenderse de las venas de las piernas se desplazan a otras zonas del cuerpo como por ejemplo pueden desplazarse a los pulmones provocando una embolia pulmonar con lo cual la vida del individuo estará en peligro.
Es posible prevenir las trombosis en las piernas evitando lastimarse las piernas, evitando los viajes extensos con las piernas encogidas. No permanecer sentado ni de pie por más tiempo que una hora, evitar o moderar el consumo de sal, en los viajes extensos imposible de suspender levantar las piernas para cambiarlas de posición, puede ser necesario el uso de medias de compresión cuando el médico lo indique, de lo contrario preferir las medias que no sean ajustadas, los pies de la cama puede elevarse colocando tacos de madera, libros o ladrillos para elevar los pies entre 10 o 12 centímetros, ingerir sin olvidarse los medicamentos recetados por el médico en el caso del diagnostico de un coágulo, pues se tratará de un anticoagulante o diluyente de sangre.
Por ejemplo la heparina es un anticoagulante que como medicamento eficaz se indica la primera semana. Se aplica por vía subcutánea en el hospital o puede se autoinyectada, luego por lo general se indican comprimidos de wafarina.
Después de la primera semana se retira la aplicación de heparina por vía subcutánea y lo comprimidos de wafarina continuarán como tratamiento a lo largo de entre tres a seis meses.
Se debe tener en cuenta los efectos secundarios de los anticoagulantes, pues el sangrado es lo más común y frecuente, por ello se necesita cuidados y controles además de una evaluación sobre el costo /beneficio de su indicación dependiendo de cada caso en particular, dado que los sangrados pueden ser abundantes y en el caso de mujeres en edad fértil algunas veces se les indica un antiplaquetario en lugar de un anticoagulante, pero únicamente es decidido por el médico especialista, quien lo determinará ante las trombosis en las piernas.

Qué es una apoplejía

Una apoplejía es una lesión provocada por ejemplo por el más conocido ACV o un ictus cerebral o un micro infarto cerebral, pues este último aunque sea de pequeña magnitud también debe ser tenido en cuenta como lesión en el cerebro, a pesar de que difícilmente ocasione secuelas.
Entonces la apoplejía será la lesión que provoca en el cerebro la alteración del flujo sanguíneo en el cerebro, tras lo cual se deteriorarán las funciones mentales y físicas que corresponden a la zona del cerebro dañada.
Puede tratarse de una hemorragia, una embolia o una trombosis.
Esta última ocurre debido al estrechamiento de las paredes de una arteria, pudiendo ser debido a una arteriosclerosis.
Con una pared arterial estrechada la sangre que debería fluir normalmente formará un coágulo que bloqueará la arteria.
La embolia ocurre cuando se produce un bloqueo del flujo sanguíneo de una arteria de cualquier lugar del cuerpo, se formará un coágulo que será transportado por el flujo sanguíneo bloqueando una arteria del cerebro.
En una hemorragia cerebral no se produce un bloqueo de la arteria, el coágulo se revienta llegando al tejido cerebral, con lo cual aumentará la presión cerebral y se iniciará un período de coagulación, siendo una hemorragia un cuadro más grave que una embolia o una trombosis.
Como manifestaciones de una apoplejía se advertirá posiblemente la falta de capacidad para hablar, pensar y para la movilización de la mitad del cuerpo. Lo cual se traduce en una hemiplejía, es decir que el paciente notará que ha perdido la movilización del brazo y la pierna de un lado del cuerpo. También se puede presentar la pérdida de conciencia o la visión borrosa, mareos, confusión y torpeza en los movimientos.
El daño provocado se ubica por lo general en un hemisferio del cerebro, por lo cual se debilitarán las funciones regidas por este hemisferio.
Si el daño se localizó en el lado derecho del cerebro se habrán perdido las capacidades del lado derecho del cuerpo, por el contrario al ubicarse la lesión en el lado derecho del cerebro, se habrán perdido las capacidades del lado izquierdo del cuerpo.
En este sentido puede presentarse la pérdida de conciencia con una combinación de otros síntomas en el caso de verse afectado el tronco cerebral.
Ante la presencia de estos síntomas es necesario una urgente asistencia médica, pues la mayoría de las personas que sufren una apoplejía es hospitalizada, salvo en los pocos casos en que los síntomas son temporales de solo algunos días con mareos, debilidad del miembro superior incluyendo el rostro y el miembro inferior del mismo lado del cuerpo, son casos leves que deben ser tenidos en cuenta a pesar de no representar gravedad.
Pues ante los síntomas citados, el paciente debe concurrir al servicio médico de neurología, con lo cual el médico especialista indicará un electrocardiograma, radiografías del cráneo y del pecho además de otros exámenes a fin de determinar cuales han sido las causas.
Asimismo puede ser necesaria una arteriografía de carótida en el caso de suponer una embolia cerebral.
Qué es una apoplejía

Debido a que puede repetirse es importante la prevención de su repetición ejerciendo un control de la presión arterial. En el caso de tratarse de un paciente hipertenso es importante mantener un preciso seguimiento del tratamiento indicado. Abandonar el tabaco, mantener una buena alimentación con alimentos libres de grasas, planificar una rutina de ejercicio físico de modo regular y moderado a fin de evitar lo que es una apoplejía.

Micro infarto cerebral

Un micro infarto cerebral puede ser tan peligroso como un accidente cerebro vascular o ictus cerebral a pesar de que su magnitud no suele ser mayor a unos 20 milímetros debido a que se trata de una enfermedad que ocasiona serios daños a las funciones del cerebro.
La falta de la llegada de oxígeno a las células del Cerebro se traduce en desequilibrios funcionales como los trastornos en el habla, la falta de coordinación en la marcha, una parálisis o hemiplejía.
Cuando se trata de un pequeño infarto se denomina micro infarto cuyos efectos no son muy conocidos, pero sin embargo representan la mitad de los casos de infartos en el cerebro diagnosticados en el año según as estadísticas presentadas por la Sociedad Española de Neurología.
Recién cuando un paciente se realiza un estudio del cerebro, de forma casual es descubierto un micro infarto cerebral, ya que se trata de una alteración que la mayoría de las veces no presenta síntomas que puedan ser advertidos por los pacientes, por este motivo se los llama micro infartos cerebrales silentes.
No obstante es considerado como tal dependiendo de su tamaño, es decir cuando no supera los 20 milímetros, sin que éste sea un motivo para no considerarlo peligroso.
Se trata de una obstrucción asintomática porque se localiza en las estructuras profundas del cerebro aunque también puede manifestarse en una estructura como es la cápsula interna donde se ubica una concentración de fibras nerviosas o también en el tallo cerebral con un tamaño que puede se mayor a los 20 milímetros.
Micro infarto cerebral

¿Quienes son las personas más propensas a sufrirlos?
La personas con diabetes debido a que en su organismo existe una concentración alta de azúcar en la sangre que no es aprovechada como aporte de energía, las personas que sufren de hipertensión arterial y las personas que padecen de alteraciones en el nivel de los triglicéridos o en el metabolismo del colesterol, las que sufren de dispilemias y las que sufren de un síndrome de anticuerpos antifosfolípidos, de lupus como enfermedad inmunológica, todas ellas enfermedades condicionantes para una vasculitis, la inflamación de las arterias cerebrales, por lo cual se producirán micro infartos.
Debido a que los daños ocasionados por estas alteraciones son acumulables es preciso prestar atención a cambios de la capacidad cognoscitiva, ya que es posible que se presente la alteración de las funciones mentales como la falta de capacidad para aprender habilidades nuevas, la incapacidad para realizar más de una actividad a la vez, la pérdida de memoria como alteraciones frecuentes debido a la acumulación de micro infartos asintomáticos.
La pérdida de las capacidades mentales se debe a que las redes neuronales pierden vitalidad, es decir las neuronas mueren al ser lesionadas, por lo tanto las redes neuronales pierden su conexión y por ende también se pierde la capacidad mental, lo cual se conoce como demencia de tipo vascular.
Es importantote mantener un estricto control sobre la presión arterial, seguir el tratamiento indicado para la diabetes, llevar una dieta saludable a fin de evitar la obesidad, pero sobretodo es relevante el control del nivel de la presión arterial a fin de prevenir un micro infarto cerebral.

Qué es el ictus cerebral

El ictus cerebral es una enfermedad conocida también como accidente cerebral o ACV. El cerebro necesita para funcionar correctamente del flujo sanguíneo y del aporte de oxígeno. Cuando se interrumpe el aporte del oxígeno y el flujo sanguíneo se produce un ictus cerebral, pues a partir de ello el cerebro no podrá funcionar normalmente ocasionado discapacidades dependiendo de la zona afectada y de la extensión del daño ocasionado.
Asimismo puede tratarse de un ictus isquémico cuando se bloquea la arteria que se encarga de proveer el flujo sanguíneo o puede tratarse de un ictus hemorrágico cuando se rompe un vaso sanguíneo.
Sin embargo también puede tratarse de un AIT o accidente cerebro vascular isquémico transitorio cuando es temporal y en consecuencia no serán afectadas las funciones del sistema nervioso central, pero de todos modos el modo de actuar frente a este episodio es el mismo a aplicar ante un ictus de otra índole más grave.
El cerebro necesita ser irrigado por una gran cantidad de vasos sanguíneos a fin de recibir un constante aporte de oxígeno para funcionar correctamente.
Qué es el ictus cerebral

Por ello ante la lesión de alguno de estos vasos sanguíneos, al no recibir el aporte suficiente de oxígeno las células cerebrales, es decir las neuronas mueren.
Por ejemplo partículas de colesterol forman plaquetas dentro de los vasos sanguíneos que se transformarán en trombos que bloquearán el flujo de la sangre. Se trata de obstáculos que impiden el normal flujo, pero este trombo también puede formarse en otra parte del cuerpo y liberarse para circular por el flujo sanguíneo, luego bloqueará una arteria ocasionando un ictus isquémico. Éste es el más frecuente y es el que determinará un infarto cerebral con consecuencia de muerte de las células cerebrales porque no recibieron oxígeno y nutrientes transportados por la sangre durante algunos segundos o minutos. Un infarto cerebral que reportará síntomas diferentes a los del corazón con el típico dolor en el centro del pecho que se irradia hacia la mandíbula, el brazo izquierdo y la espalda, diferenciándose del dolor en la espalda lumbar.
Poco frecuente es el hemodinámico dentro de los isquémicos. Se presenta un déficit de aporte de sangre debido a que desciende la presión sanguínea por ejemplo se presenta en el caso de una arritmia grave o un paro cardíaco o una situación de hipotensión extensa o grave.
El embólico también es isquémico. Se origina por un coágulo de sangre, un émbolo que se formó generalmente en el corazón.
El trombótico también dentro del isquémico se origina por un coágulo de sangre, un trombo que se formó en una arteria importante y que bloqueará el flujo sanguíneo en una parte del cerebro.
Como factores de riesgo las personas que padecen diabetes necesitan controlar su enfermedad con la dieta y medicación indicada por su médico especialista, ya que de lo contrario cuando no cumplen con las indicaciones médicas provocando una hiperglucemia son propensas a sufrir diversas enfermedades como las causadas a los nervios periféricos del sistema nervioso central, enfermedades renales, enfermedades cardiovasculares, enfermedades oculares y un ictus cerebral.

Dolor en la espalda lumbar

Etimológicamente el dolor en la espalda lumbar es el que se ubica exactamente entre la región sacra y la reja costal inferior. Asimismo ese dolor puede irradiarse al miembro inferior comprometiendo la región del glúteo con lo cual se denominará lumbociática.
Un dolor lumbar en edades de entre los 20 y os 50 años es frecuentado por muchas personas que han relatado episodios cortos y de baja intensidad de dolor sin que ello requiera un tratamiento médico.
Pueden ser considerados factores genéticos o por predisposición de acuerdo al trabajo de cada individuo, pues la biomecánica de la columna vertebral se altera con la mala postura en especial cuando existe un debilitamiento muscular de los abdominales o una retracción crónica de tendones y ligamentos o una inflamación de las articulaciones debido a una sobrecarga mecánica, esfuerzos esporádicos que no se llevan a cabo con frecuencia, lo cual conlleva a una artrosis.
También tiene que ver la mala posición para sentarse y una situación alta de estrés.
Dolor en la espalda lumbar

¿Qué hacer con un paciente con dolor lumbar?
Una lesión neoplásica, metabólica, degenerativa, inflamatoria o traumática puede provocar el dolor lumbar que se origina en los ligamentos, músculos o tendones o en el disco intervertebral por cambios patológicos. Si bien los huesos no causan dolor, cuando estos son invadidos por fibras nerviosas como tejidos blandos conducirá al dolor del nervio sinuvertebral, ya que este es el encargado de conducir los impulsos que se originan en la duramadre, los vasos epidurales, la vaina dural, el ligamento longitudinal posterior y las estructuras intrarraquídeas.
Los impulsos provenientes de los tendones, de las fascias, de los ligamentos interespinosos y de las articulaciones posteriores y periostio son conducidos por las ramas posteriores de los nervios espinales.
Al nervio sinuvertebral llegan las fibras del plejo paravertebral que forman las fibras somáticas y simpáticas que circundan la columna vertebral.
El disco intervertebral no tiene inervación, por lo tanto el dolor tendrá que ver con las estructuras cercanas inflamadas como la superficie del anillo fibroso o el ligamento longitudinal posterior.
Cuando se trata de una presión leve ejercida en un nervio sensitivo se producirá un déficit sensitivo y una parestesia pero no generará dolor, salvo en el caso de una dismielización como trastorno inicial que se asocia a un proceso inflamatorio.
Por lo tanto de acuerdo a condiciones patológicas, el dolor agudo tendrá que ver con la repentina alteración de las estructuras vertebrales y una consecuente liberación de braquinina e histamina, a un espasmo muscular reflejo y a un edema.
Cuando se trata de un dolor crónico tienen que ver condiciones psíquicas y somáticas que conllevarán a sucesivas infecciones, traumatismos físicos, tensión emocional, una cadena de factores que hacen que el dolor se mantenga, con lo cual se producirá tensión muscular que conducirá a una inflamación, a un edema (ver síntomas de una trombosis venosa), a la liberación de sustancias alogénicas, provocando una movilidad articular limitada, creando a su vez un circulo vicioso entre factores psicológicos y orgánicos que beneficiarán a un dolor en la espalda lumbar que se prolongará indefinidamente.

Síntomas de la trombosis venosa

A pesar de que no en todas las personas se presentan síntomas de la trombosis venosa, ya que algunas veces pueden ser asintomáticas, al presentarse lo hacen de una forma débil, lo cual dificulta la detección.
Al formarse un coágulo en una vena profunda de la pierna es en este lugar donde se presentará el síntoma, siendo muchas veces de cierta similitud a una flebitis, cuando se inflaman las venas de la pierna o a una infección de la piel o a un esguince muscular. Por ello debido a su difícil diagnóstico a partir de estos síntomas es necesario recurrir a exámenes para efectuar un diagnóstico.
Siempre en una pierna se presentará una zona hinchada recorriendo el curso de las venas, también se puede presentar un edema.
Al estar de pie o al caminar se puede sentir alguna molestia o dolor en la pierna.
En esa misma zona es común el aumento de la temperatura al tacto.
En esa pierna afectada así como puede presentarse la falta de color también puede tornarse una zona rojiza.
Síntomas de la trombosis venosa

Debido a que el coágulo ejerce un bloqueo sobre el flujo sanguíneo en las grandes venas del muslo o en la parte inferior de una pierna causará dolor además de un edema en esa zona afectada es decir la inflamación de la piel que tiende a enrojecerse o a decolorarse con un aumento de la temperatura.
Muchas veces la trombosis venosa profunda es descubierta a partir de complicaciones como una úlcera en las extremidades inferiores o un tromboembolismo pulmonar y otras veces de forma causal a través de la exploración a pacientes con intervenciones ortopédicas o con cáncer.
Comúnmente son los citados: el dolor en una extremidad inferior, un edema, la hinchazón en la zona afectada con el aumento de la temperatura a nivel de piel que se presenta brillante y enrojecida y con venas dilatadas.
Asimismo a pesar de la sospecha clínica en base a esos síntomas es necesaria una tomografía axial computada, una flebografía y un eco dopler.
De hecho la zona afectada de la pierna puede presentarse con la piel fría y pálida con un espasmo vascular que conllevará a la reducción del pulso arterial en una flegmasia alba dolens con una oclusión aguda de la vena ilíaca o femoral.
No obstante se presentará dolor en la pierna edematosa y cianosis debido a la completa oclusión venosa y en el caso de una incompetencia circulatoria puede presentarse una gangrena venosa en la flegmasia cerulea dolens.
A fin de profundizar la investigación es importante incluir un tromboembolismo pulmonar como posibilidad en la historia, en la cual se deben incluir todos los factores de riesgo como un antecedente de aborto voluntario, el uso de estrógenos y drogas intravenosas como también los antecedentes familiares, ya que es factible su desarrollo a partir de este trastorno genético, que favorecerá a la trombofilia como una mutación en el factor V de coagulación, protrombina, antitrombina, proteína C y proteína S como factores de anticoagulación, pues no se puede dejar de lado que en el tratamiento del ictus isquémico es indicada la ingesta de anticoagulantes, por lo cual se debe prestar atención a los síntomas de la trombosis venosa.

Tratamiento del ictus isquémico

Como tratamiento del ictus isquémico con el objetivo de deshacer los trombos se utiliza estreptocinasa o urocinasa desde el año 1950, pero es desde 1995 cuando se demostraron beneficios y al año siguiente en 1996 fue aprobado como tratamiento con activador tisular plasminógeno por vía intravenosa para el accidente cerebro vascular isquémico aprobado por la Food and Drug Administration, se aplica con una ventana terapéutica de tres horas de acuerdo al inicio del cuadro clínico.
La aprobación se debió al tratamiento de pacientes con esta enfermedad a quienes se lo aplicaron dentro de las tres primeras horas de la evolución de la enfermedad con una dosis de 0,9 mg por kilo de peso con una dosis total de 90 mg.
Se estudiaron 291 pacientes quienes tuvieron una mejoría neurológica a las 24 horas de comenzado el tratamiento con una disminución de 4 o más puntos en la escala NIH. Concluída la primera parte del estudio se prosiguió con la segunda parte estudiando a 333 pacientes con una odds ratio global favorable en la recuperación neurológica a los tres meses de acuerdo a las escalas de NIHSS, Glasgow, Rankin y Barthel.
A las 24 horas de la recuperación neurológica en la primera parte del estudio no se pudieron evidenciar importantes diferencias estadísticas entre el grupo que recibió el placebo y el que recibió rt-PA.
Sin embargo en la segunda parte del estudio pudo confirmarse el beneficio logrado a largo plazo considerando un odds ratio global de 1,7 (IC95% 1, 2-2, 6).
De hecho quienes fueron tratados con el activador tisular plasminógeno por vía intravenosa no tuvieron ningún tipo de discapacidad o se presentó mínimamente en los tres meses subsiguientes.
trombólisis acv squemico

Por lo tanto se confirmó que con una trombólisis es posible disminuir en gran parte la discapacidad como secuela de un accidente cerebro vascular isquémico, a pesar de que existe un 6% de riesgo de hemorragia cerebral cuando no se cumplen los criterios de selección del paciente.
No obstante el beneficio confirmado, son pocos los pacientes que llegan a la urgencia médica dentro del período de ventana para recibir este tratamiento para el ictus isquémico. De hecho se estima que solamente un 2% de ellos acuden tempranamente para ser atendidos correctamente.
En este sentido con unas terapia trombolítica aplicada a pacientes dentro de las 6 horas de producido el cuadro clínico se observa una reducción de mortalidad o dependencia funcional reconociéndose un puntaje igual o superior a 3 de la escala de Rankin, mientras que los pacientes que fueron tratados con terapia trombolítica dentro de las tres primeras horas de producido el cuadro clínico se concluye que esta terapia resultó más efectiva, evitando las consecuencias de un derrame cerebral.
Sin embargo se detectó una mayor incidencia de hemorragia intracraneal al aplicar la terapia trombolítica a las 6 horas de iniciado el accidente cerebro vascular en comparación con la aplicación a las 3 horas de iniciado.
También mediante estudios se detectó el beneficio de la aplicación de la trombólisis con desmoteplase dentro de las tres o cuatro horas y media de iniciados los síntomas como tratamiento del ictus isquémico.

Consecuencias de un derrame cerebral

Las consecuencias de un derrame cerebral tendrán que ver con cada caso, pues dependerán de la zona donde se haya producido la lesión como también de la gravedad es decir de la extensión de ese derrame, pues son muchas las funciones que le corresponden al cerebro e inclusive se debe tener en cuenta que el cerebro se compone de dos hemisferios o partes cuando es dividido verticalmente, entonces tendremos el hemisferio derecho e izquierdo, luego también dentro de la cavidad craneana encontramos el cerebelo que aunque en raras ocasiones es lesionado pudo haber recibido la lesión y el tronco encefálico que sostiene el cerebelo y el cerebro.
Si bien se pueden citar consecuencias generales es importante reconocer si se trata de una lesión producida en el hemisferio derecho. En este caso con esta zona dañada se observará consecuentemente una hemiparesia, la debilidad de la mitad del cuerpo en su zona izquierda y/o una hemiplejía, es decir la parálisis del brazo, rostro y la pierna del lado izquierdo del cuerpo, una negligencia izquierda es un término que aduce a una reducción de la percepción del daño ocasionado, también se pueden presentar daños en la visión con una heminopsia homónima, es decir la pérdida del campo visual de los dos ojos o del lado izquierdo, también se puede presentar dificultad para percibir la profundidad y la visión direccional como también la imposibilidad de reconocer partes del cuerpo si no son visualizadas, falta de entendimiento o comprensión, falta de memoria, comportamiento distorsionado con falta de preocupación ante distintas situaciones comunes de la vida cotidiana con falta de impulsividad o depresión.
Consecuencias de un derrame cerebral

Ahora bien, en el caso de que el derrame cerebral haya lesionado el hemisferio izquierdo las consecuencias además de las anteriores pero del lado derecho del cuerpo, también se presentará la dificultad para hablar, la incapacidad de análisis, la falta de organización de las palabras, por ello es común la dificultad de expresión y razonamiento.
Si es el cerebelo el afectado con la lesión serán otras las consecuencias porque se sucederán dolores de cabeza, falta de equilibrio y falta de coordinación además de vómitos, mareos y náuseas. Es tan importante reconocer sus síntomas como los de un pre infarto.
Si la lesión se ubicó en el tronco encefálico se presentarán consecuencias que se sumarán a la falta de coordinación y equilibrio como la dificultad para respirar, fallas en la función del corazón, parálisis que afectará a los cuatro miembros, problemas en el habla, la deglución y la masticación, problemas en el control de la temperatura corporal, problemas en la visión y como una consecuencia grave el paciente puede llegar a hacer un coma, es decir que la muerte puede ser una consecuencia común en un paciente con una hemorragia cerebral cuando la lesión se ubicó en el tronco encefálico.
Por ello a pesar que pueden citarse generalidades es importante determinar la zona donde se produjo la lesión, la magnitud de ésta y en el caso de haberse alojado en el cerebro se debe conocer cual ha sido el lado afectado, ya que dependiendo de ello, si se ubicó en el hemisferio derecho se diferenciará de una lesión en el hemisferio derecho las consecuencias de un derrame cerebral.

Síntomas de un preinfarto

Como síntomas de un preinfarto, el más común y conocido por todos es el dolor en el centro del pecho, un dolor que muchas personas pueden considerarlo como un infarto, pero sin embargo está indicando un preinfarto. Al reducirse el flujo sanguíneo en el músculo cardíaco se produce este dolor fuerte en el centro del pecho que se extiende hasta el brazo izquierdo aunque también puede irradiarse a ambos brazos, al cuello y a la mandíbula, al hombro y a la espalda. En ese momento comienza una sensación de ansiedad con sudoración y mareo, fatiga, náuseas y dificultad para respirar.
Este dolor y malestar se presenta de forma repentina. Muchas personas que lo han sufrido lo relatan como una sensación de opresión en el centro del pecho y una sensación de plenitud como si hubiesen ingerido una plato de comida copiosa y a causa de ello sienten esa sensación de llenura, mientras que el dolor en el pecho es descrito como agudo y fuerte como si les estuvieran clavando un puñal o apretando un tornillo en el centro del pecho.
Sin embargo este síntoma característico de la angina de pecho o del pre infarto no siempre determina esta enfermedad pues es compartido con síntomas de otras enfermedades como los de una gastritis, sensación de flatulencia o una neumonía.
Síntomas de un preinfarto

Asimismo es importante conocer estos síntomas porque al tratarse de una enfermedad cardíaca grave, necesita se un tratamiento cardiológico urgente, pues a su vez se debe prestar atención a la repentina falta de aire, la fatiga, el cansancio, palidez, sudoración excesiva, ansiedad, problemas para respirar, desvanecimiento y la sensación de estar a un minuto de morir, pues los pacientes relatan que han sentido la sensación de una muerte inminente, es decir que se han sentido aterrorizados por una amenaza de muerte abrupta.
No obstante es importante volver a destacar que muchos de ellos son compartidos por otras enfermedades más leves que no reportan riesgo de muerte como puede ser una hipotensión, ya que en este caso es común el desvanecimiento debido a un inminente descenso del nivel de la presión arterial, con lo cual un desvanecimiento es una consecuencia normal y en absoluto grave.
Una gastritis podrá tener que ver con el tipo de alimentación o en algunos casos por la ingesta excesiva de analgésicos, pues por lo tanto no tendría que ver con un pre infarto.
Sin embargo es importante estar informado al respecto a fin que en el caso de padecer algunos de ellos sobretodo al contar con antecedentes personales o familiares.
Por ejemplo con antecedentes personales o familiares de un accidente cerebrovascular hemorrágico, una dolencia al corazón de este tipo es común y previsible por lo tanto es importante mantenerse en alerta con estos consejos que son de gran utilidad para tenerlos siempre presentes, pues llevar una alimentación adecuada saludable brinda una mejor calidad de vida en todos los aspectos. De hecho una buena alimentación también tiene que ver con mantener una buena salud cardiovascular prestando atención a los síntomas de un preinfarto.